lunes, 16 de noviembre de 2015

Julo Cortazár - hipótesis de su muerte





Julio Cortázar no murió de cáncer ni de leucemia como se especuló, sino que falleció de sida con la desgracia que le contagió la enfermedad a su querida esposa, Carol Dunlop. Ella murió primero, dos años antes de Julio, porque aunque era muchísimo más joven, le habían quitado un riñón”.

La valiosa escritora y periodista Cristina Peri Rossi, dialogó con Clarín sobre el gran escritor argentino, a quien conoció en 1973 y fueron amigos hasta su fallecimiento y compartieron una relación sentimental.
    
“El sida no se había identificado cuando Julio lo contrajo, era una enfermedad sin nombre. Consistía en un retrovirus no identificado. Lo contrajo porque sufrió una hemorragia estomacal en agosto de 1981 cuando vivía en el sur de Francia. Lo hospitalizaron y le hicieron una transfusión de varios litros de sangre, que después se supo, en medio de un gran escándalo, que estaba contaminada”.
    


    

Julio Cortazár - tres grandes amores



 Cortázar tuvo tres mujeres, tres parejas conocidas porque también tenían que ver con la literatura. La primera de ellas, Aurora Bernárdez, fue la que más influyó en Cortázar. Hay que decir que esa influencia fue siempre benéfica para su vida y, por tanto, para su literatura. 
 Aurora Bernárdez,  la que impulsó a Cortázar a escribir esa novela que es un icono literario del llamado boom de la novela latinoamericana de los 60 del siglo pasado. Baste recordar,  RAYUELA 

 Ugné Karvelis , la había visto Julio Cortázar en las oficinas de Galllimard, en París, alguna que otra vez, su verdadero encuentro tuvo lugar en La Habana, Cuba. Ahí empezó la relación de la pareja, con una influencia en la literatura de Cortázar que se nota sobre todo en la excesiva politización de su escritura. El mayor ejemplo de esta temporada de amor ideológico, en donde Cortázar descubre del todo la Revolución Cubana y se vuelca en apoyarla, es El Libro de Manuel, un texto que quiere ser un catecismo ideológico, pero que representa un fracaso literario.


Julio Cortázar, en la tercera y última etapa de su vida, conoce a Carol Dunlop , una mujer muy joven y, por tanto, mucho más joven que él.
Dunlop consigue algo que es evidente: Cortázar, en su compañía, logra rejuvenecer su vida. Ese rejuvenecimiento se ve también en su literatura: sus relatos y cuentos de ese momentos son una vuelta a la juventud y la literatura en los textos de Cortázar en estos momentos es de exaltación de la vida, de la magia de vivir, del regreso de la gloria en las flores, como quería el poeta romántico.
Al final de su vida, ya enfermo, a Julio Cortázar le inventaron mil muertes mentirosas. Al final de su vida, para cerrar el círculo, volvió a sus cercanías con Aurora Bernárdez, que lo cuidó hasta el final, cuando apenas podía moverse y el silencio definitivo lo acechaba en su cama de hospital. Estas  mujeres tuvieron una influencia primordial en la ejecución de su literatura. 




martes, 27 de octubre de 2015

Julio Cortázar- sobre el cuento

http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/opin/sobre_el_cuento.htm


Sobre el cuento 
Julio Cortázar
1. El cuento, género poco encasillable
(...) Nadie puede pretender que los cuentos sólo deban escribirse luego de conocer sus leyes. En primer lugar, no hay tales leyes; a lo sumo cabe hablar de puntos de vista, de ciertas constantes que dan una estructura a ese género tan poco encasillable; en segundo lugar, los teóricos y los críticos no tienen por qué ser los cuentistas mismos, y es natural que aquéllos sólo entren en escena cuando exista ya un acervo, un acopio de literatura que permita indagar y esclarecer su desarrollo y sus cualidades.

2. Ajuste del tema a la forma

(...) Los cuentistas inexpertos suelen caer en la ilusión de imaginar que les bastará escribir lisa y llanamente un tema que los ha conmovido, para conmover a su turno a los lectores. Incurren en la ingenuidad de aquél que encuentra bellísimo a su hijo, y da por supuesto que los demás lo ven igualmente bello. Con el tiempo, con los fracasos, el cuentista capaz de superar esa primera etapa ingenua, aprende que en literatura no bastan las buenas intenciones. Descubre que para volver a crear en el lector esa conmoción que lo llevó a él a escribir el cuento, es necesario un oficio de escritor, y que ese oficio consiste, entre otras cosas, en lograr ese clima propio de todo gran cuento, que obliga a seguir leyendo, que atrapa la atención, que aísla al lector de todo lo que lo rodea para después, terminado el cuento, volver a conectarlo con su circunstancia de una manera nueva, enriquecida, más honda o más hermosa. Y la única forma en que puede conseguirse ese secuestro momentáneo del lector es mediante un estilo basado en la intensidad y en la tensión, un estilo en el que los elementos formales y expresivos se ajusten, sin la menor concesión, a la índole del tema, le den su forma visual y auditiva más penetrante y original, lo vuelvan único, inolvidable, lo fijen para siempre en su tiempo y en su ambiente y en su sentido más primordial.

(...) Pienso que el tema comporta necesariamente su forma. Aunque a mí no me gusta hablar de temas; prefiero hablar de bloques. Repentinamente hay un conjunto, un punto de partida. Hice muchos de mis cuentos sin saber cómo iban a terminar, de la misma manera que no sabía lo que había en la popa del barco de Los premios, y eso vale para todo lo que he escrito.
Es lo que me interesa más: guardar esa especie de inocencia -una inocencia muy poco inocente, si usted quiere, porque finalmente soy un veterano de la escritura- como actitud fundamental frente a lo que va a ser escrito.
No sé si usted ha hecho la experiencia, pero hay escritores que proyectan escribir un libro y se lo cuentan a usted en detalle, en un café, todo está listo, todo planteado: cuando lo escriben, generalmente es un mal libro.

3. Brevedad

(...) el cuento contemporáneo se propone como una máquina infalible destinada a cumplir su misión narrativa con la máxima economía de medios; precisamente, la diferencia entre el cuento y lo que los franceses llaman nouvelle y los anglosajones long short story se basa en esa implacable carrera contra el reloj que es un cuento plenamente logrado.

4. Unidad y esfericidad.

(...) Para entender el carácter peculiar del cuento se le suele comparar con la novela, género mucho más popular y sobre el que abundan las preceptivas. Se señala, por ejemplo, que la novela se desarrolla en el papel, y por lo tanto en el tiempo de lectura, sin otro límites que el agotamiento de la materia novelada; por su parte, el cuento parte de la noción de límite, y en primer término de límite físico, al punto que en Francia, cuando un cuento excede de las veinte páginas, toma ya el nombre de nouvelle, género a caballo entre el cuento y la novela propiamente dicha. En este sentido, la novela y el cuento se dejan comparar analógicamente con el cine y la fotografía, en la medida en que en una película es en principio un "orden abierto", novelesco, mientras que una fotografía lograda presupone una ceñida limitación previa, impuesta en parte por el reducido campo que abarca la cámara y por la forma en que el fotógrafo utiliza estéticamente esa limitación. No sé si ustedes han oído hablar de su arte a un fotógrafo profesional; a mí siempre me ha sorprendido el que se exprese tal como podría hacerlo un cuentista en muchos aspectos. Fotógrafos de la calidad de un Cartier-Bresson o de un Brassai definen su arte como una aparente paradoja: la de recortar un fragmento de la realidad, fijándole determinados límites, pero de manera tal que ese recorte actúe como una explosión que abre de par en par una realidad mucho más amplia, como una visión dinámica que trasciende espiritualmente el campo abarcado por la cámara. Mientras en el cine, como en la novela, la captación de esa realidad más amplia y multiforme se logra mediante el desarrollo de elementos parciales, acumulativos, que no excluyen, por supuesto, una síntesis que dé el "clímax" de la obra, en una fotografía o un cuento de gran calidad se procede inversamente, es decir que el fotógrafo o el cuentista se ven precisados a escoger y limitar una imagen o un acaecimiento que sean significativos, que no solamente valgan por sí mismos sino que sean capaces de actuar en el espectador o en el lector como una especie de apertura, de fermento que proyecta la inteligencia y la sensibilidad hacia algo que va mucho más allá de la anécdota visual o literaria contenidas en la foto o en el cuento. Un escritor argentino, muy amigo del boxeo, me decía que en ese combate que se entabla entre un texto apasionante y su lector, la novela gana siempre por puntos, mientras que el cuento debe ganar por knockout. Es cierto, en la medida en que la novela acumula progresivamente sus efectos en el lector, mientras que un buen cuento es incisivo, mordiente, sin cuartel desde las primeras frases. No se entienda esto demasiado literalmente, porque el buen cuentista es un boxeador muy astuto, y muchos de sus golpes iniciales pueden parecer poco eficaces cuando, en realidad, están minando ya las resistencias más sólidas del adversario. Tomen ustedes cualquier gran cuento que prefieran y analicen su primera página. Me sorprendería que encontraran elementos gratuitos, meramente decorativos. El cuentista sabe que no puede proceder acumulativamente, que no tiene por aliado al tiempo; su único recurso es trabajar en profundidad, verticalmente, sea hacia arriba o hacia abajo del espacio literario. Y esto, que así expresado parece una metáfora, expresa sin embargo lo esencial del método. El tiempo del cuento y el espacio del cuento tienen que estar como condensados, sometidos a una alta presión espiritual y formal para provocar esa "apertura" a que me refería antes.
(...) Cada vez que me ha tocado revisar la traducción de uno de mis relatos (o intentar la de otros autores, como alguna vez con Poe) he sentido hasta qué punto la eficacia y el sentido del cuento dependían de esos valores que dan su carácter específico al poema y también al jazz: la tensión, el ritmo, la pulsación interna, lo imprevisto dentro de parámetros previstos, esa libertad fatal que no admite alteración sin una pérdida irrestañable. Los cuentos de esta especie se incorporan como cicatrices indelebles a todo lector que los merezca: son criaturas vivientes, organismos completos, ciclos cerrados, y respiran.
(...) -¿Cómo se le presenta hoy la idea de un cuento?
-Igual que hace cuarenta años; en eso no he cambiado ni un ápice. De pronto a mí me invade eso que yo llamo una "situación", es decir que yo sé que algo me va a dar un cuento. Hace poco, en julio de este año, vi en Londres unos pósters de Glenda Jackson -una actriz que amo mucho- y bruscamente tuve el título de un cuento: "Queremos tanto a Glenda Jackson". No tenía más que el título y al mismo tiempo el cuento ya estaba, yo sabía en líneas generales lo que iba a pasar y lo escribí inmediatamente después. Cuando eso me cae encima y yo sé que voy a escribir un cuento, tengo hoy, como tenía hace cuarenta años, el mismo temblor de alegría, como una especie de amor; la idea de que va a nacer una cosa que yo espero que va a estar bien.
-¿Qué concepto tiene del cuento?
-Muy severo: alguna vez lo he comparado con una esfera; es algo que tiene un ciclo perfecto e implacable; algo que empieza y termina satisfactoriamente como la esfera en que ninguna molécula puede estar fuera de sus límites precisos.

5. El ritmo

(...) Cuando escribo percibo el ritmo de lo que estoy narrando, pero eso viene dentro de una pulsión. Cuando siento que ese ritmo cesa y que la frase entra en un terreno que podríamos llamar prosaico, me cuenta que tomo por un falsa ruta y me detengo. Sé que he fracasado. Eso se nota sobre todo en el final de mis cuentos, el final es siempre una frase larga o una acumulación de frases largas que tienen un ritmo perceptible si se las lee en voz alta. A mis traductores les exijo que vigilen ese ritmo, que hallen el equivalente porque sin él, aunque estén las ideas y el sentido, el cuento se me viene abajo.

6. Intensidad

(...) Basta preguntarse por qué un determinado cuento es malo. No es malo por el tema, porque en literatura no hay temas buenos ni temas malos, hay solamente un buen o un mal tratamiento del tema. Tampoco es malo porque los personajes carecen de interés, ya que hasta una piedra es interesante cuando de ella se ocupan un Henry James o un Franz Kafka. Un cuento es malo cuando se lo escribe sin esa tensión que debe manifestarse desde las primeras palabras o las primeras escenas. Y así podemos adelantar ya que las nociones de significación, de intensidad y de tensión han de permitirnos, como se verá, acercarnos mejor a la estructura misma del cuento.

7. Objetivación del tema

(...) Un verso admirable de Pablo Neruda: "Mis criaturas nacen de un largo rechazo", me parece la mejor definición de un proceso en el que escribir es de alguna manera exorcizar, rechazar criaturas invasoras proyectándolas a una condición que paradójicamente les da existencia universal a la vez que las sitúa en el otro extremo del puente, donde ya no está el narrador que ha soltado la burbuja de su pipa de yeso. Quizá sea exagerado afirmar que todo cuento breve plenamente logrado, y en especial los cuentos fantásticos, son productos neuróticos, pesadillas o alucinaciones neutralizadas mediante la objetivación y el traslado a un medio exterior al terreno neurótico; de todas maneras, en cualquier cuento breve memorable se percibe esa polarización, como si el autor hubiera querido desprenderse lo antes posible y de la manera más absoluta de su criatura, exorcizándola en la única forma en que le era dado hacerlo: escribiéndola.

8. Temas significativos.


(...) Miremos la cosa desde el ángulo del cuentista y en este caso, obligadamente, desde mi propia versión del asunto. Un cuentista es un hombre que de pronto, rodeado de la inmensa algarabía del mundo, comprometido en mayor o menor grado con la realidad histórica que lo contiene, escoge un determinado tema y hace con él un cuento. Este escoger un tema no es tan sencillo. A veces el cuentista escoge, y otras veces siente como si el tema se le impusiera irresistiblemente, lo empujara a escribirlo. En mi caso, la gran mayoría de mis cuentos fueron escritos -cómo decirlo- al margen de mi voluntad, por encima o por debajo de mi conciencia razonante, como si yo no fuera más que una médium por el cual pasaba y se manifestaba una fuerza ajena. Pero esto, que puede depender del temperamento de cada uno, no altera el hecho esencial y es que en un momento dado hay tema, ya sea inventado o escogido voluntariamente, o extrañamente impuesto desde un plano donde nada es definible. Hay tema, repito, y ese tema va a volverse cuento. Antes de que ello ocurra, ¿qué podemos decir del tema en sí? ¿Por qué ese tema y no otro? ¿Qué razones mueven consciente o inconscientemente al cuentista a escoger un determinado tema.
A mí me parece que el tema del que saldrá un buen cuento es siempre excepcional, pero no quiero decir con esto que un tema debe ser extraordinario, fuera de lo común, misterioso o insólito. Muy al contrario, puede tratarse de una anécdota perfectamente trivial y cotidiana. Lo excepcional reside en una cualidad parecida a la del imán; un buen tema atrae todo un sistema de relaciones conexas, coagula en el autor, y más tarde en el lector, una inmensa cantidad de nociones, entrevisiones, sentimientos y hasta ideas que flotaban virtualmente en su memoria o su sensibilidad; un buen tema es como un sol, un astro en torno al cual gira un sistema planetario del que muchas veces no se tenía conciencia hasta que el cuentista, astrónomo de palabras, nos revela su existencia. O bien, para ser más modestos y más actuales a la vez, un buen tema tiene algo de sistema atómico, de núcleo en torno al cual giran los electrones; y todo eso, al fin y al cabo, ¿no es ya como una proposición de vida, una dinámica que nos insta a salir de nosotros mismos y a entrar en un sistema de relaciones más complejo y más hermoso?

(...) Sin embargo, hay que aclarar mejor esta noción de temas significativos. Un mismo tema puede ser profundamente significativo para un escritor, y anodino para otro; un mismo tema despertará enormes resonancias en un lector, y dejará indiferente a otro. En suma, puede decirse que no hay temas absolutamente significativos o absolutamente insignificantes. Lo que hay es una alianza misteriosa y compleja entre cierto escritor y cierto tema en un momento dado, así como la misma alianza podrá darse luego entre ciertos cuentos y ciertos lectores.

(...) Y ese hombre que en un determinado momento elige un tema y hace con él un cuento será un gran cuentista si su elección contiene -a veces sin que él lo sepa conscientemente- esa fabulosa apertura de lo pequeño hacia lo grande, de lo individual y circunscrito a la esencia misma de la condición humana. Todo cuento perdurable es como la semilla donde está durmiendo el árbol gigantesco. Ese árbol crecerá entre nosotros, dará su sombra en nuestra memoria.

Subjetividad del Tiempo - Voz de Julio Cortazar

La subjetividad del Tiempo, en la voz de Julio Cortazar

domingo, 25 de octubre de 2015

Microbio: Julio Cortázar - Canal Encuentro

Aquí un breve recuento de su vida...


jueves, 22 de octubre de 2015

Julio Cortázar - Comentarios de colegas


GARCÍA MÁRQUEZ 

cortazar
  “Era el hombre más alto que se podía imaginar, con una cara de niño perverso dentro de un interminable abrigo negro que más bien parecía la sotana de un viudo, y tenía los ojos muy separados, como los de un novillo, y tan oblicuos y diáfanos que habrían podido ser los del diablo si no hubieran estado sometidos al dominio del corazón”, describía el joven periodista Gabriel García Márquez .

MARIO BENEDETTI 

Julio lo conocí en París, creo que en 1966, en casa de Darwin Flakoll y Claribel Alegría, amigos comunes. Desde el pique me pareció un tipo entrañable, sin falsas modestias ni caricaturas de vanidad. El posterior conocimiento, el trabajo conjunto y las muchas horas de conversación mantenidas a través de los años en diversos puntos del conturbado planeta, me han confirmado su actitud generosa, su sincera y eficaz militancia en defensa de las conquistas revolucionarias de Cuba y Nicaragua.

OSVALDO BAYER 


El ciudadano Julio Cortázar, el bondadoso. Cuántas veces nos vimos en la casa de Soriano, en ese París. Cortázar, que se nos fue hace veinte años, era el hombre del bolsillo abierto, con el corazón en esa América latina de los Sandino y los Zapata. Nos llenó de letras mostrándonos nuevos caminos e interminables sueños e ilusiones en sus libros irrepetibles. Cortázar terminó en la pureza corroborada por el hecho de que el presidente de la Rosada no lo recibió. A Cortázar, el puro. Me acuerdo del último encuentro, cómo acariciabas a esa muchacha, tu amor. Tus ojos adolescentes revivían como si estuvieras jugando a la “Rayuela” y llegaras al cielo para siempre, acompañado.
http://www.contagioradio.com/que-dicen-los-escritores-de-habla-hispana-sobre-julio-cortazar-articulo-12851/

Julio Cortazár - Profesor de la literatura

¿Por qué estudiar una maestría de creación literaria cuando se tiene de maestro a domicilio al propio Julio Cortázar?
No se trata de un tema solamente para aspirantes a escritores. Como explicaría el argentino, el Cronopio Mayor: “Decir ‘literatura’ y ‘vida’ para mí es siempre lo mismo”. En Clases de literatura: Berkeley, 1980 (Alfaguara) de Julio Cortázar, tenemos no sólo al narrador, sino a un ser más íntimo, más amigo.
Esta obra es una transcripción literal de las clases que Cortázar dictó en la Universidad de Berkeley, California, después de que los directivos le hubieran insistido varias veces. Tal vez nunca se hubiera llamado a sí mismo profesor, ni maestro. Era un escritor, y sólo eso.
Al ser un relato tan fiel a su voz, Cortázar sentencia que el tiempo de la clase se está terminando, da paso a las preguntas y, en la última lección, se deja sentir nostálgico. Es una relación de estudiante-maestro a destiempo. Creemos por un momento que así como sentimos que esas palabras son, de cierta manera, para nosotros, él a su vez, en otra dimensión quizá, también nos lee.
En Clases de literatura recorremos sus etapas como escritor: la estética, metafísica e histórica, en la que descubrió que tenía que incluir en el trabajo literario la condición del latinoamericano.
Cortázar, el maestro que sabe que todo buen escritor se hace leyendo, recomienda obras de Arlt, Conrad, Onetti, Borges, Lezama Lima, Mann... dice que todas las formas del arte son vitales y que por eso escucha a Bird, Earl Hines, Bessie Smith, John Coltrane y Eric Dolphy. Y que, por lo mismo, no se perdería Un perro andaluz y La edad de oro de Luis Buñuel.

Julio Cortázar y la metaliteratura


 Cortázar por CortázarEl Cortázar mágico, el Cortázar fantástico, el Cortázar surrealista sin manifiestos ni ortodoxias. El Cortázar comprometido, el Cortázar solidario, el Cortázar que levanta su máquina de escribir para disparar contra los tiranos y los déspotas. ¿Son, ciertamente, dos escritores diferentes y diferenciados? ¿El argentino renuncia a la ficción cuando quiere hablar de la injusticia y la realidad? 
1972, Saignon. Julio Cortázar recibe las galeradas de Libro de Manuel, una novela que el escritor sabe que podría defraudar a muchos de sus lectores, no por su experimentación estética, a la que están costumbrados, sino porque quiere incidir en el estado de las cosas. La denuncia, claro, no será nunca un panfleto en manos del argentino, pero los interrogantes acechan, incluso, a un creador con un discurso propio y un talento admirado y admirable. Por ello, armado con latas de conserva, cigarrillos y vino tinto, se refugia en una camioneta Volkswagen, a la que llamará Fafner, como el dragón de Wagner, para corregir potenciales erratas e imprecisiones y, al mismo tiempo, armar un texto paralelo donde reflexiona sobre su literatura y su responsabilidad social como autor.

Julio Cortázar-A 50 años de Rayuela: Julio Cortázar en 6 datos curiosos

http://www.taringa.net/posts/info/16403820/A-50-anos-de-Rayuela-Julio-Cortazar-en-6-datos-curiosos.html                  
frases A propósito de conmemorarse el aniversario de tan importante obra de la literatura,te presentamos seis cosas que no sabías de su autor, Julio Cortázar: 
1.- Cortázar comenzó a escribir a los ocho años; contó que "con una novela que guarda celosamente (mi madre) a pesar de mis desesperadas tentativas por quemarla". Incluso, un pariente descubrió algunos poemas suyos y le comentó a su madre que "evidentemente esos poemas no eran suyos”, lo que le provocó una gran tristeza a Julio... 

martes, 20 de octubre de 2015

La otra cara de Julio Cortázar.


Un Julio Cortázar infantil

  Un Julio Cortázar infantil







Julio Cortázar, además de ser autor de clásicos como Historia de cronopios y de famas, también tuvo una pequeña incursión en la literatura infantil. Fue en 1952 cuando Cortázar escribió este cuento dedicado a dos niños, los hijos de su amigo, el pintor y poeta Eduardo Jonquières (texto, por cierto, que acabaría formando parte del volumen Historia de cronopios y de famas).
Discurso del oso, que así se titula el cuento, trata sobre un oso que habita en las tuberías, que irá descubriendo la extraña y solitaria vida de los seres humanos (sin duda el oso de este cuento es un claro ejemplo de cronopio, pues percibe la realidad desde un punto de vista diferente, de existe al margen, en las tuberías de un edificio ). Una historia apta para lectores a partir de 5 años que ahora a aparece en las librerías de la mano de Libros del zorro rojo, editorial independiente afincada en Barcelona y de fundadores argentinos, dedicada a recuperar textos de clásicos y contemporáneos para acercarlos a los jóvenes. El volumen, además, como corresponde a todas las adaptaciones de Libros del zorro rojo, está ilustrado, en esta ocasión, por Emilio Urberuaga.
Desde la web de la editorial destacan el siguiente fragmento:
En verano nado de noche en la cisterna picoteada de estrellas, me lavo la cara primero con una mano, después con la otra, después con las dos juntas, y eso me produce una grandísima alegría.
En definitiva, un colorista álbum de 24 páginas que servirá como avanzadilla para los primeros lectores de lo que pronto podrán empezar a leer. Y, por qué no, también un disfrute visual para los que ya conocemos la obra.
Una estupenda iniciativa que la editorial también ha llevado a cabo con Federico García Lorca, Ramón Gómez de la Serna, Mario Benedetti, Jack London, Mark Twain, Robert Louis Stevenson, Franz Kafka o Mary Shelley. Y próximamente se destaca La resurrección del papagayo, de Eduardo Galeano y Bestiario, de Lovecraft.
Vía | Literatura Noticias Sitio Oficial | Libros del zorro rojo En Papel en blanco | Todas las noticias de Julio Cortázar


Presentación de la obra "rayuela"


Homenaje a los 30 años de la muerte de Julio Cortázar


lunes, 19 de octubre de 2015

Julio Cortázar-Una carta de amor




UNA CARTA DE AMOR


Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
                                           porque en el fondo es todo                                              
  
como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
                                             espiga y cabellera y dos terrones,                                           
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa, 
conmigo o contra mía,

todo eso es tan poco
yo lo quiero de vos porque te quiero.

Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,

y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.

sábado, 17 de octubre de 2015

Julio Cortázar - los amigos



En el tabaco, en el café, en el vino,
al borde de la noche se levantan 
como esas voces que a lo lejos cantan
sin que se sepa qué, por el camino.

Livianamente hermanos del destino, 
dióscuros, sombras pálidas, me espantan
las moscas de los hábitos, me aguantan 
que siga a flote entre tanto remolino.

Los muertos hablan más pero al oído,
y los vivos son mano tibia y techo,
suma de lo ganado y lo perdido.

Así un día en la barca de la sombra,
de tanta ausencia abrigará mi pecho
esta antigua ternura que los nombra.













jueves, 15 de octubre de 2015

Julio Cortazar - El breve amor



Con qué tersa dulzura
me levanta del lecho en que soñaba

profundas plantaciones perfumadas,
me pasea los dedos por la piel y me dibuja
en el espacio, en vilo, hasta que el beso
se posa curvo y recurrente
para que a fuego lento empiece
la danza cadenciosa de la hoguera
tejiédose en ráfagas, en hélices,
ir y venir de un huracán de humo-(¿Por qué, después,
lo que queda de mí
es sólo un anegarse entre las cenizas
sin un adiós, sin nada más que el gesto
de liberar las manos ?)

















miércoles, 14 de octubre de 2015

Julio Cortazar - esta ternura







Esta ternura y estas manos libres, 
¿a quién darlas bajo el viento ? Tanto arroz 
para la zorra, y en medio del llamado 
la ansiedad de esa puerta abierta para nadie. 
Hicimos pan tan blanco 
para bocas ya muertas que aceptaban 
solamente una luna de colmillo, el té 
frío de la vela la alba. 
Tocamos instrumentos para la ciega cólera 
de sombras y sombreros olvidados. Nos quedamos 
con los presentes ordenados en una mesa inútil, 
y fue preciso beber la sidra caliente 
en la vergüenza de la medianoche. 
Entonces, ¿nadie quiere esto, 
nadie?

  

Julio Cortazàr - El Interrogador


No pregunto por las glorias ni las nieves,
quiero saber dónde se van juntando
las golondrinas muertas,
adónde van las cajas de fósforos usadas.
Por grande que sea el mundo
hay los recortes de uñas, las pelusas,
los sobres fatigados, las pestañas que caen.
¿Adonde van las nieblas, la borra del café,
los almanaques de otro tiempo?
Pregunto por la nada que nos mueve;
en esos cementerios conjeturo que crece
poco a poco el miedo,
y que allí empolla el Roc.


martes, 13 de octubre de 2015

UN POCO DE HUMOR CON JULIO CORTÁZAR
UN POCO DE HUMOR CON JULIO CORTÁZAR

10 Consejos de Julio Cortázar para escribir un cuento

10 Consejos de Julio Cortázar para escribir un cuento




11.      No existen leyes para escribir un cuento, a lo sumo puntos de vista.
“Nadie puede pretender que los cuentos sólo deban escribirse luego de conocer sus leyes… no hay tales leyes; a lo sumo cabe hablar de puntos de vista, de ciertas constantes que dan una estructura a ese género tan poco encasillable”. (Algunos aspectos del cuento)
2. El cuento es una síntesis centrada en lo significativo de una historia.
El cuento es “…una síntesis viviente a la vez que una vida sintetizada, algo así como un temblor de agua dentro de un cristal, una fugacidad en una permanencia”… “Mientras en el cine, como en la novela, la captación de esa realidad más amplia y multiforme se logra mediante el desarrollo de elementos parciales, acumulativos, que no excluyen, por supuesto, una síntesis que dé el "clímax" de la obra, en una fotografía o en un cuento de gran calidad se procede inversamente, es decir que el fotógrafo o el cuentista se ven precisados a escoger y limitar una imagen o un acaecimiento que sean significativos”. (Algunos aspectos del cuento)
3. La novela gana siempre por puntos, mientras que el cuento debe ganar por knock-out.
“Es cierto, en la medida en que la novela acumula progresivamente sus efectos en el lector, mientras que un buen cuento es incisivo, mordiente, sin cuartel desde las primeras frases. No se entienda esto demasiado literalmente, porque el buen cuentista es un boxeador muy astuto, y muchos de sus golpes iníciales pueden parecer poco eficaces cuando, en realidad, están minando ya las resistencias más sólidas del adversario”.
4. En el cuento no existen personajes ni temas buenos o malos, existen buenos o malos tratamientos.
“…en literatura no hay temas buenos ni temas malos, solamente hay un buen o un mal tratamiento del tema”. “Tampoco es malo porque los personajes carecen de interés, ya que hasta una piedra es interesante cuando de ella se ocupan un Henry James o un Franz Kafka”… “Un mismo tema puede ser profundamente significativo para un escritor, y anodino para otro; un mismo tema despertará enormes resonancias en un lector, y dejará indiferente a otro”.
 5. Un buen cuento nace de la significación, intensidad y tensión con que es escrito; del buen manejo de estos tres aspectos.
“…el cuentista trabaja con un material que calificamos de significativo... El elemento significativo del cuento parecería residir principalmente en su tema, en el hecho de escoger un acaecimiento real o fingido que posea esa misteriosa propiedad de irradiar algo más allá de sí mismo… al punto que un vulgar episodio doméstico… se convierta en el resumen implacable de una cierta condición humana, o en el símbolo quemante de un orden social o histórico”.
6. El cuento es una forma cerrada, un mundo propio, una esfericidad.
Señala Horacio Quiroga en su decálogo: “Cuenta como si el relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida en el cuento”.
7. El cuento debe tener vida más allá de su creador.
“…cuando escribo un cuento busco instintivamente que sea de alguna manera ajeno a mí en tanto demiurgo, que eche a vivir con una vida independiente, y que el lector tenga o pueda tener la sensación de que en cierto modo está leyendo algo que ha nacido por sí mismo, en sí mismo y hasta de sí mismo, en todo caso con la mediación pero jamás la presencia manifiesta del demiurgo”.
8. El narrador de un cuento no debe dejar a los personajes al margen de la narración.
“Siempre me han irritado los relatos donde los personajes tienen que quedarse como al margen mientras el narrador explica por su cuenta (aunque esa cuenta sea la mera explicación y no suponga interferencia demiúrgica) detalles o pasos de una situación a otra”. “La narración en primera persona constituye la más fácil y quizá mejor solución del problema, porque narración y acción son ahí una y la misma cosa… en mis relatos en tercera persona, he procurado casi siempre no salirme de una narración strictu senso, sin esas tomas de distancia que equivalen a un juicio sobre lo que está pasando”.
9. Lo fantástico en el cuento se crea con la alteración momentánea de lo normal, no con el uso excesivo de lo fantástico.
“El génesis del cuento y del poema es sin embargo el mismo, nace de un repentino extrañamiento, de un desplazarse que altera el régimen “normal” de la conciencia”… “Sólo la alteración momentánea dentro de la regularidad delata lo fantástico, pero es necesario que lo excepcional pase a ser también la regla sin desplazar las estructuras ordinarias entre las cuales se ha insertado”.
10. Para escribir buenos cuentos es necesario el oficio del escritor.

“…para volver a crear en el lector esa conmoción que lo llevó a él a escribir el cuento, es necesario un oficio de escritor, y que ese oficio consiste, entre muchas otras cosas, en lograr ese clima propio de todo gran cuento, que obliga a seguir leyendo, que atrapa la atención, que aísla al lector de todo lo que lo rodea para después, terminado el cuento, volver a conectarlo con sus circunstancias de una manera nueva, enriquecida, más honda o más hermosa”. 

Las armas secretas


Documental - Capítulo 2 - Serie "Memoria Iluminada


Documental - Capítulo 1 - Serie "Memoria Iluminada"


Premio Alcanzado por Julio Cortazar


Cartas de mamá


MEJORES POEMAS DE JULIO CORTÁZAR

MEJORES POEMAS DE JULIO CORTÁZAR

A una mujer

No hay que llorar porque las plantas crecen en tu balcón, no
hay que estar triste
si una vez más la rubia carrera de las nubes te reitera lo
inmóvil,
ese permanecer en tanta fuga. Porque la nube estará ahí,
constante en su inconstancia cuando tú, cuando yo -pero por
qué nombrar el polvo y la ceniza.

Sí, nos equivocábamos creyendo que el paso por el día
era lo efímero, el agua que resbala por las hojas hasta
hundirse en la tierra.
Sólo dura la efímero, esa estúpida planta que ignora la
tortuga,
esa blanda tortuga que tantea en la eternidad con ojos
huecos,
y el sonido sin música, la palabra sin canto, la cópula sin
grito de agonía,
las torres del maíz, los ciegos montes.
Nosotros, maniatados a una conciencia que es el tiempo,
no nos movemos del terror y la delicia,
y sus verdugos delicadamente nos arrancan los párpados
para dejarnos ver sin tregua cómo crecen las plantas del
 balcón,
cómo corren las nubes al futuro.

¿Qué quiere decir esto? Nada, una taza de té.
No hay drama en el murmullo, y tú eres la silueta de papel
que las tijeras van salvando de lo informe: oh vanidad de
creer
que se nace o se muere,
cuando lo único real es el hueco que queda en el papel,
el golem que nos sigue sollozando en sueños y en olvido.



Resumen de otoño

En la bóveda de la tarde cada pájaro es un punto del 
recuerdo.
Asombra a veces que el fervor del tiempo
vuelva, sin cuerpo vuelva, ya sin motivo vuelva; 
que la belleza, tan breve en su violento amor
nos guarde un eco en el descenso de la noche. 

Y así, qué más que estarse con los brazos caídos, 
el corazón amontonado y ese sabor de polvo 
que fue rosa o camino. 
El vuelo excede el ala. 
Sin humildad, saber que esto que resta 
fue ganado a la sombra por obra de silencio;
que la rama en la mano, que la lágrima oscura 
son heredad, el hombre con su historia,
la lámpara que alumbra.



Para leer en forma interrogativa
 
Has visto
verdaderamente has visto
la nieve los astros los pasos afelpados de la brisa
Has tocado
de verdad has tocado
el plato el pan la cara de esa mujer que tanto amás
Has vivido
como un golpe en la frente
el instante el jadeo la caída la fuga
Has sabido
con cada poro de la piel sabido
que tus ojos tus manos tu sexo tu blando corazón
había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.