jueves, 22 de octubre de 2015

Julio Cortazár - Profesor de la literatura

¿Por qué estudiar una maestría de creación literaria cuando se tiene de maestro a domicilio al propio Julio Cortázar?
No se trata de un tema solamente para aspirantes a escritores. Como explicaría el argentino, el Cronopio Mayor: “Decir ‘literatura’ y ‘vida’ para mí es siempre lo mismo”. En Clases de literatura: Berkeley, 1980 (Alfaguara) de Julio Cortázar, tenemos no sólo al narrador, sino a un ser más íntimo, más amigo.
Esta obra es una transcripción literal de las clases que Cortázar dictó en la Universidad de Berkeley, California, después de que los directivos le hubieran insistido varias veces. Tal vez nunca se hubiera llamado a sí mismo profesor, ni maestro. Era un escritor, y sólo eso.
Al ser un relato tan fiel a su voz, Cortázar sentencia que el tiempo de la clase se está terminando, da paso a las preguntas y, en la última lección, se deja sentir nostálgico. Es una relación de estudiante-maestro a destiempo. Creemos por un momento que así como sentimos que esas palabras son, de cierta manera, para nosotros, él a su vez, en otra dimensión quizá, también nos lee.
En Clases de literatura recorremos sus etapas como escritor: la estética, metafísica e histórica, en la que descubrió que tenía que incluir en el trabajo literario la condición del latinoamericano.
Cortázar, el maestro que sabe que todo buen escritor se hace leyendo, recomienda obras de Arlt, Conrad, Onetti, Borges, Lezama Lima, Mann... dice que todas las formas del arte son vitales y que por eso escucha a Bird, Earl Hines, Bessie Smith, John Coltrane y Eric Dolphy. Y que, por lo mismo, no se perdería Un perro andaluz y La edad de oro de Luis Buñuel.

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